Inicio > Qué HacemosVoluntariado > Organización

La acción voluntaria es el ciclo o proceso de la persona voluntaria dentro de una organización.

Tiene un punto de incorporación o inicio (posterior a la captación) y un punto de salida o final (posterior a su acción voluntaria por un periodo de tiempo determinado).

ENCUENTRO CON LA PERSONA VOLUNTARIA.

Proceso de encuentro y conocimiento mutuo entre las posibles personas voluntarias y nosotros como organización. Esto va a determinar la incorporación o no de la persona.

El proceso de selección está determinado por la forma en que hemos realizado la captación a través de las diferentes plataformas o cómo la persona contacta con nosotros por otras vías. Una vez se da el conocimiento mutuo, es el momento de realizar una primera entrevista.

En esta primera entrevista, la estructura que se establece es la siguiente:

  • Establecimiento de una buena relación en la acogida.
  • Atendemos a las inquietudes de la persona interesada.
  • Informamos sobre la organización a uno o varios voluntarios interesados en participar, que se reúnen en el mismo lugar y franja horaria.
  • Recogemos la información que nos dan sobre disponibilidad y experiencia previa.
  • Describimos las actividades en las que pueden participar.
  • Resolvemos las dudas que puedan tener.
  • Tomamos una decisión conjunta y concluimos la entrevista, generalmente de forma positiva, caso contrario se intenta la derivación a otra organización amiga que se adecue favorablemente al perfil de la persona interesada en hacer voluntariado.

Se incluye la firma del “acuerdo de voluntariado”, y en el mismo se establece:

  • La definición del compromiso por ambas partes.
  • Refleja la voluntad de la organización de cumplir con las obligaciones fijadas por la ley.
  • Se establecen los derechos y obligaciones de la persona voluntaria.

foto-bonita-pedro-rocio

INCORPORACIÓN.

La persona voluntaria se incorpora a la organización después de mostrar su interés en participar y una vez que por nuestra parte se considera oportuna la incorporación.

Establecemos los cauces para que la persona voluntaria se sienta acompañada y orientada. El proceso de incorporación es inminente para que no se sienta defraudada.

La motivación, en este momento, es un elemento fundamental y el mantenimiento de la misma es factor de continuidad y estabilidad en la acción voluntaria. La persona voluntaria ha de sentirse útil.

Desde Asociación Antares, se pretende que la continuidad de la persona voluntaria sea a largo plazo y para ello tratamos de cuidar ciertos aspectos, entre los que destacamos:

  • La relación con la entidad es personal.
  • Se trabaja la sobrecarga emocional que pudiera conllevar realizar voluntariado con el colectivo de personas con el que trabajamos.
  • Se procura dar toda la información sobre las personas para las que trabajamos y el trato que deben recibir.
  • Se entrena a la persona voluntaria en todo tipo de habilidades que le ayudarán en la realización de la acción voluntaria.
  • Se presta toda la ayuda que necesita la persona voluntaria para que se cumplan las expectativas generadas por ambas partes.
  • Se intenta que el compromiso inicial sea consensuado entre ambas partes y bajo la premisa de que a mayor libertar mayor disponibilidad por parte de la persona voluntaria en el acompañamiento a las actividades que se llevan a cabo.

DESARROLLO DE LA ACCIÓN VOLUNTARIA.

La participación debe aplicarse a todo tipo de actividades y ámbitos en los que la persona voluntaria desarrolla sus acciones. Esta participación es real y tiene como finalidad la creación de hábitos de solidaridad, colaboración y asociación.

La participación se da en todo el proceso ya que es un derecho que se ejerce sin condiciones previas por todas las personas voluntarias y por tanto, no es exclusivamente de especialistas.

FORMACIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO.

Para ser  voluntario es necesario que se de la capacitación adecuada y suficiente por parte de la organización para la tarea a desarrollar.

Los objetivos de ésta formación son los siguientes:

  • Favorecer el desarrollo personal.
  • Promover la cohesión de los miembros de la asociación.
  • Conocer y comprender la realidad.
  • Realizar con eficacia y eficiencia las tareas de intervención.
  • Mejorar la organización, gestión y funcionamiento.

La formación es algo que está presente y se contempla en todas las personas de la organización, no sólo del voluntariado y no es exclusivamente una dimensión formal o reglada, sino que se incluye dentro de los procesos de actuación.

Dentro de este apartado debemos incluir dos aspectos importantes, por un lado el acompañamiento/seguimiento y por otro la evaluación.

Acompañar al voluntario implica establecer un itinerario educativo en el desarrollo de su acción, con el objetivo de, además de logar sacar adelante una tarea, pueda construir desde su experiencia un marco de valores y estilo de vida centrado en el respeto y la dignidad de toda persona, que transmita a los otros espacios de relación que desarrolla en su vida habitual.

Cuando una persona realiza su acción voluntaria dentro de nuestra entidad, no sólo estamos atentos al correcto desempeño de las actividades que tiene encomendadas sino que nos fijamos en otros aspectos como (seguimiento):

  • Las relaciones con el resto de voluntarios.
  • Las relaciones con las personas destinatarias de la acción.
  • Las relaciones con el resto de personas de la organización (personal remunerado).
  • Las relaciones con el resto de actores con los que entra en contacto (familiares…).

Respecto a la evaluación de su actuación, se tiene en cuenta una serie de puntos que pasamos a desarrollar a continuación:

  • Se define el tiempo y espacio para esta evaluación.
  • Conocen con suficiente antelación los datos relativos a la evaluación, tales como el formato, día, medio etc…
  • Se recuerda a los implicados el contenido y objetivo de la evaluación.
  • Se fomenta la participación de todas las personas mediante técnicas sencillas y dinámicas fáciles de interpretar por todos los colectivos.
  • Se recogen todas las aportaciones.

Este sistema de evaluación, nos permite reconocer la aportación de las personas voluntarias a la organización, estableciéndose dos formas de reconocimiento:

  • Reconocimiento formal: procedimientos regulados desde la organización que son conocidos por todos y tienen efecto de imagen para la Asociación ya que difunde ante la sociedad su acción y aprecio al voluntariado.
  • Reconocimiento informal: se lleva a cabo en el día a día ya que no está regulado. Se sustenta en las relaciones humanas y se demuestra no solo la consideración y el aprecio por el trabajo que realizan sino la valoración como persona.

un momento de ocio

DESVINCULACIÓN.

Desde nuestra organización, entendemos que la finalización de la actividad voluntaria forma parte del proceso natural dentro del itinerario del voluntariado y no se menosprecian las razones ni a las personas que dejan de participar.

Se trabaja por conocer las causas y motivaciones de la salida y así nos permite mejorar en los procesos y favorecer la reincorporación posterior en nuestra organización u otra diferente.

Desde Antares, se mantiene un contacto posterior con la persona, como reconocimiento a la labor realizada y para favorecer el reenganche en la acción voluntaria.

Esto se lleva a cabo mediante el envío de información regular, la solicitud de su colaboración en ocasiones puntuales, la propuesta de participación en cursos, etc., lo que favorece el mantenimiento de una relación cordial.

El Programa tiene un caracter cíclico, de manera que cada nuevo voluntario que se incorpora a nuestra entidad, hace que se pongan en funcionamiento todas las fases y mecanismos presentes y necesarios para el adecuado desarrollo de la participación voluntaria.